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Préstamo de libros

Cómo Evaluar el Estado de Conservación de los Libros del Banco al Final del Curso

La recogida de libros de junio es el momento crítico del banco de libros del centro: lo que se registre en ese acto determina cuántos ejemplares se reutilizan en septiembre y cuántos hay que reponer con cargo a la dotación del curso siguiente. Esta guía explica los criterios habituales, el flujo de devolución y qué dato anotar por ejemplar para que la secretaría no llegue a julio sin una foto fiable del fondo.

5 mayo 2026 8 min de lectura

En la mayoría de comunidades autónomas, la convocatoria del programa autonómico exige que el centro registre el estado de los libros recogidos al cierre del curso, pero no fija un protocolo único: cada centro define su escala y su flujo. Si el registro se hace bien en junio, julio se convierte en un recuento ordenado y septiembre en una asignación rápida; si se hace mal, los desajustes aparecen cuando ya hay alumnado matriculado esperando su lote. Esta guía recoge los criterios y los pasos que aplican casi todos los centros, sea cual sea su programa: ACCEDE en Madrid, RELEO PLUS en Castilla y León, Xarxa Llibres en la Comunitat Valenciana u otros.

1 Por qué la evaluación de junio es crítica

El registro del estado de cada ejemplar al cierre del curso es lo que conecta dos cursos consecutivos en el banco de libros. Sin ese dato, el centro pierde la trazabilidad del fondo y se ve obligado a estimar a ojo cuántos libros tiene en condiciones de reutilizar.

Determina la previsión de compra

El número de ejemplares en estado bueno o regular es el fondo reutilizable para el curso siguiente. Restando esa cifra de la matrícula prevista por curso y materia, la secretaría sabe cuántos libros nuevos hay que adquirir y con qué urgencia.

Justifica la dotación ante la Administración

Casi todas las convocatorias autonómicas piden que el centro acredite cómo se ha utilizado la dotación recibida y cuántos ejemplares se proponen para baja. Sin un registro por ejemplar, esa justificación es endeble.

Respalda la comunicación con familias

Si una familia tiene que reponer un libro perdido o devolver uno que se quedó en casa, el centro necesita una anotación clara: qué ejemplar, en qué estado se entregó y cuándo se devolvió. Esa anotación se hace en el momento de la recogida, no en agosto.

Marco normativo de fondo

El Real Decreto 82/1996 (Reglamento Orgánico de centros de Educación Infantil y Primaria) y el Real Decreto 83/1996 (Reglamento Orgánico de Institutos de Educación Secundaria) atribuyen a la secretaría del centro la responsabilidad del inventario y la custodia del material. Los libros del banco forman parte de ese material durante el curso y, cuando vuelven al fondo, también. La Ley Orgánica 2/2006 de Educación (modificada por la LOMLOE 3/2020) establece la gratuidad de las etapas obligatorias, marco que justifica las medidas autonómicas de reutilización.

2 Criterios habituales de estado de conservación

No hay una escala estatal. La práctica más extendida en los centros, y la que recogen la mayoría de las normas internas que firman las familias al recibir el lote, distingue cuatro categorías. Conviene escribirlas y compartirlas con el alumnado al inicio del curso, para que el criterio del cierre sea predecible y no haya sorpresas en junio.

Nuevo

Recién adquirido o sin uso aparente. Apto para entregar como lote nuevo al alumnado del curso siguiente. Habitual en el primer año del libro en el banco.

Bueno

Uso normal, sin daños relevantes. Cubierta y lomo íntegros, páginas limpias o con anotaciones puntuales a lápiz. Reutilizable sin intervención.

Regular

Marcas, subrayados o desgaste visible, pero contenido íntegro. Reutilizable un curso más. Conviene marcar el ejemplar para que el siguiente alumno o alumna sepa que ya viene con uso.

Malo / perdido

Daños graves (páginas arrancadas, cubierta destrozada, líquidos), contenido inservible o no devuelto. Requiere baja del fondo y reposición con cargo a la dotación.

Algunos centros añaden una quinta categoría intermedia ("dañado pero reparable") cuando la gestión del banco contempla pequeñas reparaciones: encuadernación, reforzado de cubiertas, sustitución de páginas sueltas. Si tu centro no hace reparaciones, no merece la pena: introduce ambigüedad sin aportar nada al cierre.

Cómo escribirlo en las normas internas del banco

Si las normas que firman las familias dicen que un libro debe devolverse "en buen estado", la frontera entre "bueno" y "regular" se vuelve subjetiva. Una alternativa más operativa: incluir ejemplos concretos. "Se considera bueno: cubierta sin roturas, ninguna página arrancada, anotaciones a lápiz como máximo. Se considera regular: subrayados con bolígrafo, esquinas dobladas, una hoja suelta. Se considera malo: dos o más hojas arrancadas, cubierta partida, manchas que impidan leer el contenido." Cuanto más concreto, menos discusión en la devolución.

3 El flujo de devolución, paso a paso

Esta es la cadencia operativa habitual durante la recogida de junio en un centro de tamaño medio. Los pasos pueden combinarse o repartirse entre tutoría y secretaría según el centro, pero la secuencia lógica es la misma.

1

Identificar al alumno o alumna

El primer dato que se registra en cada devolución es quién devuelve. Sin esa identificación no se puede conectar el ejemplar con el lote que se entregó al inicio del curso ni reclamar libros pendientes.

2

Cotejar con el lote entregado en septiembre

Lista de libros que tenía asignados ese alumno o alumna desde el inicio del curso. Permite identificar libros que faltan antes de seguir con el resto de la cola.

3

Escanear o anotar el código de cada ejemplar

Si el centro etiqueta los libros con código de barras, basta con escanear cada ejemplar. Si no, se anota a mano el número de inventario o el identificador del lote. Es el paso que determina la velocidad de toda la recogida.

4

Marcar el estado del ejemplar

Según las cuatro categorías acordadas en las normas internas: nuevo, bueno, regular o malo. La persona que recoge mira la cubierta y hojea el libro durante unos segundos. Si el estado entra en una categoría dudosa, se elige la más conservadora y se anota la observación.

5

Registrar libros no devueltos

Para cada ejemplar del lote que no aparece, anotación de "no devuelto" con la fecha y, si procede, la justificación que aporta la familia (libro olvidado, perdido, daño accidental). Este registro es la base de cualquier comunicación posterior.

6

Cerrar la devolución

Una vez procesados todos los ejemplares del alumno o alumna, se cierra la devolución. Los libros marcados como bueno o regular vuelven al fondo disponible. Los marcados como malo o no devueltos quedan pendientes de baja y reposición.

4 Libros no devueltos: registro y comunicación

Es el caso más frecuente y el que más conflictos genera. Las normas autonómicas dan pautas distintas, pero el patrón operativo del centro es similar en todas: registrar, comunicar, dar plazo y, si la situación no se regulariza, dar de baja el ejemplar y solicitar la reposición con cargo a la dotación del curso siguiente.

Programa Consecuencia para la familia Acción del centro
ACCEDE (Madrid) Pérdida del derecho a recibir lote en el curso siguiente hasta regularizar. Comunicar a la familia con plazo. Dar de baja el ejemplar.
RELEO PLUS (Castilla y León) Mantenimiento de la condición de beneficiario condicionado a la devolución. Registro del estado de devolución como criterio de continuidad.
Xarxa Llibres (C. Valenciana) Compromiso firmado de devolución; el centro decide protocolo. Registro de incidencias para la justificación a Conselleria.
Otros programas autonómicos Variable según convocatoria del año. Aplicar las normas internas del centro y conservar el registro.

Independientemente del programa, la operativa interna del centro recomendable es:

Registrar el ejemplar como pendiente el día de la recogida, con fecha y nombre del alumno o alumna. No esperar a julio para revisar la cola.

Comunicar a la familia por escrito (correo, mensajería del centro o carta) con un plazo razonable de regularización (habitualmente 15 días naturales) y la opción de devolver el ejemplar o reponer su valor.

Registrar la respuesta o el silencio de la familia: devolución posterior, reposición económica o no respuesta dentro del plazo.

Dar de baja el ejemplar en el inventario del centro si no se regulariza. Esta baja, motivada y documentada, es la que justifica la reposición ante la Administración educativa.

Aplicar la consecuencia que marque el programa (en ACCEDE, retirar al alumnado del beneficio del curso siguiente hasta regularización; en otros programas, lo que indiquen las instrucciones del año).

5 Cómo registrarlo en un sistema digital

En centros pequeños el registro en hoja de cálculo aguanta uno o dos cursos. A partir de unos cientos de ejemplares y varias decenas de devoluciones por día durante la recogida, la hoja de cálculo se vuelve inmanejable: errores de copia, fórmulas que se rompen, hojas paralelas, copias en distintos ordenadores. Un sistema específico evita esa pérdida y deja la trazabilidad por ejemplar lista para julio.

Estado de conservación por ejemplar: el sistema permite marcar el estado al registrar la devolución (nuevo, bueno, regular o malo) y deja ese dato en el historial del libro. Útil cuando la convocatoria autonómica pide acreditación del estado de los ejemplares dados de baja.

Escáner de códigos de barras: en la recogida de junio, escanear el código de cada ejemplar evita teclear identificadores manualmente. Reduce errores y acelera el flujo cuando hay cola en la secretaría.

Visibilidad de préstamos pendientes: en cualquier momento del curso, ver qué libros están asignados, a qué alumno y desde cuándo. Identificar al cierre los ejemplares que no se han devuelto sin tener que cruzar listas a mano.

Campos personalizables en el módulo de préstamos: añadir campos específicos del centro o de la convocatoria (curso académico de referencia, observaciones sobre el estado, motivo de baja) sin desarrollo a medida. El administrador del sistema los define desde la configuración.

Histórico por ejemplar: qué alumnado ha tenido cada libro y en qué estado lo devolvió, curso a curso. Trazabilidad completa si se cuestiona una baja en una auditoría o en una reclamación.

Libro de Préstamos exportable a PDF: resumen de la actividad del banco en el curso (préstamos activos, devoluciones del período, material por departamento), útil para la justificación que pide la Administración o para entregar al equipo directivo.

Todo el inventario del centro en una sola plataforma: el banco de libros junto con el resto del material reutilizable. Un centro, un sistema.

Inventario Educativo gestiona la recogida de junio de la misma manera independientemente del programa autonómico al que esté adherido el centro. Si tu centro complementa el banco con etiquetado físico, también puedes registrar el etiquetado de los ejemplares dentro del mismo inventario. Para el contexto general del préstamo de libros en España, consulta el mapa de programas autonómicos y la guía operativa general.

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6 Preguntas frecuentes

¿Qué criterios se usan para evaluar el estado de un libro del banco al final del curso?

No hay un criterio único estatal: cada centro define su escala en las normas internas del banco, y las convocatorias autonómicas suelen exigir un registro del estado. La práctica más extendida usa cuatro categorías: nuevo (recién adquirido o sin uso), bueno (uso normal, sin daños relevantes, reutilizable), regular (con marcas, subrayados o desgaste pero contenido íntegro y reutilizable un curso más) y malo o perdido (no devuelto, daños graves o contenido inservible, requiere baja del fondo y reposición). El criterio debe estar escrito en las normas de uso que firman las familias al recibir el lote y aplicarse de forma homogénea en cada devolución para que el registro sea defendible si hay reclamaciones.

¿Quién evalúa el estado de los libros en el centro educativo?

La operativa del banco de libros recae habitualmente en la secretaría del centro, que es la responsable del inventario y la custodia del material según los Reales Decretos 82/1996 y 83/1996 (Reglamentos Orgánicos de centros de Educación Infantil y Primaria, e Institutos de Educación Secundaria). En centros con un número alto de ejemplares, la secretaría se apoya en una persona coordinadora del programa o en el profesorado tutor para la recogida en el aula. La validación final de las bajas y reposiciones la firma el equipo directivo, que es quien rinde cuentas a la Administración educativa autonómica.

¿Qué pasa con un libro no devuelto al final del curso?

Depende de las normas internas del centro y, sobre todo, de las instrucciones autonómicas del programa. En ACCEDE (Madrid) la familia que no devuelve los libros pierde el derecho a recibir lote en el curso siguiente hasta que regulariza la situación. En RELEO PLUS (Castilla y León) y en convocatorias similares se exige la devolución en buen estado como condición para mantener la condición de beneficiario. La secretaría debe registrar el ejemplar como no devuelto, comunicarlo a la familia con un plazo razonable de regularización y, transcurrido el plazo, dar de baja el ejemplar del fondo y solicitar su reposición con cargo a la dotación del curso siguiente. Sin un registro escrito por ejemplar, esta reclamación es difícil de sostener.

¿Cuándo hay que hacer la evaluación del estado de los libros?

El momento natural es la recogida de junio, cuando el alumnado entrega los libros al cerrar el curso. Es preferible registrar el estado de cada ejemplar en el mismo acto de la devolución, no posteriormente: la persona del centro tiene el libro en la mano y al alumno o alumna identificado, y la trazabilidad es directa. Posponer la evaluación a julio o septiembre obliga a re-examinar cada ejemplar sin saber quién lo tenía, lo que dificulta cualquier reclamación posterior y multiplica el tiempo de gestión.

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